El cese de los bombardeos

Por: Fernando Martín García
 El Nuevo Día lunes, 15 de abril de 2019]

El próximo día 19 de este mes se cumplen 20 años desde que una explosión de bomba mató a David Sanes, un empleado civil de la Marina, durante unos ejercicios militares en Vieques. Dicha muerte sirvió como detonador de un proceso político y cívico de repudio generalizado a la presencia de la Marina en esa isla municipio que concluyó cuatro años más tarde no solo con el cese de los bombardeos sino con la salida de la Marina tanto de Vieques como de la base de Roosevelt Roads.

Ese desenlace fue el producto de muchos factores tanto locales como internacionales, pero no hubiera sido el que fue sin dos elementos fundamentales.

El primero fue la intensa campaña de desobediencia civil llevada a cabo por distintos grupos políticos, religiosos, comunitarios (particularmente viequenses) y ambientales.
Entre estos desobedientes se destaca la campaña llevada a cabo por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) tanto por duración como por su volumen y su cuota de sacrificio.

Baste recordar que el campamento permanente encabezado por Rubén Berríos Martínez estuvo enclavado en el corazón de la zona de tiro por once meses y medio hasta que sus integrantes fueron arrestados. Luego de estos primeros arrestos el liderato del PIP de todos los niveles emprendió una serie sistemática de incursiones cada vez que se anunciaban nuevas maniobras que llevaron a la cárcel -negándose los pipiolos a pagar fianzas o multas- a más de mil dirigentes del PIP. El encarcelamiento más prolongado le correspondió a Rubén Berríos a quien -una vez más- le tocó contribuir a pagar con su libertad, como había hecho en Culebra 20 años antes, la salida de la Marina de nuestro territorio nacional. Fue una lucha que tuvo el apoyo de la gran mayoría de nuestro pueblo, y en que se destacaron muchos que no eran del PIP, pero sin el empuje y la constancia del partido que fundó Gilberto Concepción de Gracia, quizás otro hubiera sido el resultado.

El segundo factor imprescindible fue la toma de conciencia por parte de Estados Unidos -como consecuencia de la crisis producida por la desobediencia civil- de que el momento histórico de la indispensabilidad geopolítica y militar de Puerto Rico para sostener el proyecto imperial en la región ya había concluido. Había disponible otras herramientas tanto militares como económicas y diplomáticas que hacían innecesaria la presencia militar que había caracterizado el dominio colonial de los Estados Unidos en Puerto Rico. De haber sido otro el saldo neto estratégico hecho en Washington, la Marina hubiera insistido en quedarse a lo que diera lugar y habría impuesto su voluntad recurriendo a la más feroz represión.

La victoria sobre la Marina fue pues una confirmación de que una de las razones fundamentales para mantener el colonialismo en Puerto Rico, el fundamento militar y estratégico, había dejado de tener vigencia de cara al futuro. Después de la guerra fría, era otro el mundo, pero sin la crisis creada por la desobediencia civil esa conclusión hubiera quedado pendiente.

Cuando Rubén dijo entonces "hoy Vieques, mañana Puerto Rico" no estaba expresando tan solo un esperanza sino también una predicción: el actual desplome económico y social -largamente anticipado por el PIP- y resultado directo del colapso del modelo económico y político colonial, no le deja ya nada de interés en Puerto Rico al imperio, que no sea terminar de cobrar lo que puedan de una deuda impagable. El desinterés de Estados Unidos es la base objetiva indispensable para lograr nuestra descolonización e independencia. Estamos en camino. Habremos de transformar a Vieques y a Puerto Rico en justicia y libertad.