El mundo paralelo del PNP

Por Roberto Iván Aponte

Publicado en El Nuevo Día

sábado, 9 de noviembre de 2019

 

El liderato del PNP no acaba de entender el sentir del pueblo puertorriqueño y las lecciones del verano de 2019. Pretenden eliminar el consenso, cambiar las reglas del juego para beneficio propio, sin tomar en cuenta a los demás sectores.

 

Minutos antes de que cierre la sesión legislativa, un PNP identificado con casos de corrupción y preocupado con su único interés de mantener el poder en la colonia y manejar el presupuesto, presenta un proyecto de “deforma electoral”. El objetivo: robarse las elecciones o, aun perdiendo, asegurar el control absoluto en la CEE; eliminar al PIP y la posibilidad de otras alternativas electorales; y, de paso, hacerle el trabajo fácil a la Junta Fiscal de cumplir con la implantación de un plan de austeridad a beneficio de los bonistas.

 

 

En vez de fomentar medidas que contribuyan a reforzar la credibilidad de las instituciones públicas, lo que hacen es controlar de golpe el aparato electoral. Varios ejemplos del proyecto son más que evidentes: el mecanismo para designar al presidente de la CEE recae en el brazo judicial del PNP, el Tribunal Supremo de Puerto Rico; los aumentos salariales y nuevos puestos como el alterno del presidente; la exclusión de los partidos minoritarios en todos los niveles decisionales de la CEE; el poder absoluto del presidente de la CEE sobre los asuntos neurálgicos en la toma de decisiones (imposibilitando que un Comisionado reclame algún acto de ilegalidad que sea investigado, como ocurrió con el movimiento de los suministros de las víctimas del huracán María); la eliminación de la fiscalización del proceso de inscripción y recusación, abriendo la puerta al fraude de que personas que no tienen domicilio en Puerto Rico voten (el caso de Gigi Fernández es el primer intento de esta movida); y la eliminación de las Juntas de Inscripción Permanente y con ello lo poco que queda de servicios al ciudadano en algunos municipios, ya que en esta oficina no solo se inscriben a personas, sino que se brindan otros servicios.

 

 

La ley que ha regido el sistema electoral en Puerto Rico es el resultado del consenso entre los partidos políticos. No fue hecha de la noche a la mañana. Las fallas en las elecciones de 1980, mejor conocido como el escándalo de Valencia, obligó a todas las partes a sentarse y llegar a acuerdos en consenso para beneficio del elector. La CEE cumple una misión: planificar, organizar, dirigir y supervisar los procedimientos de naturaleza electoral, asegurando que los resultados de las elecciones reflejen la voluntad del pueblo.

 

 

La intentona del PNP solo cumple el objetivo partidista de parte de la administración actual de usar el poder absoluto para desaparecer las minorías y la pluralidad. Están a tiempo de evitar que el verano del 2019 se quede corto.